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jueves, 30 de junio de 2011

EUSKALDUNAK PATAGONIAN. ESKAL BERRIA

1897. urtea zen eta Julio A. Roca jeneralak amaitu berria zuen arrakastaz Desertuaren konkista, tehueltxe eta maputxe indioen aurkako kanpaina.

Florencio Basaldua bilbotarrak (1853-1932), Roca jeneralaren lagun min, abenturazale, lehiatsu eta utopiko, proposapen harrigarria egiten dio: Euskal Herri berria sortzea Argentinan. Izena iradokitzen du -Eskal Berri-, posizio posiblea adierazten du -44º30' eta 47º30' paraleloen artean- baita etorkizuneko herrien kokapenak ezartzen ditu ere.


1897ean Florencio Basalduak Julio A. Rocari, Argentinako Errepublikako presidente, proposatzen dion euskal koloniaren mapa. Zenbait herriren izenak irakur daitezke: Bilbao, Donostia eta Baiona (itsasaldean), Orduña, Pamplona eta Vitoria (barrualdean), Ibañeta, Andeak zeharkatzeko mendiportua...


Basalduaren ideia 10.000ren bat euskal familia eramatea da hiru urteren epean. Argi ditu helburuak: alde batetik, euskaldun horiek espainiar eta frantziar zapalkuntzatik urruntzea eta, beste aldetik, Europako Euskal Herriaren independentzia prestatzea Ipar Ameriketako irlandarrak eta poloniarrak egiten ari ziren eran.

Aipatu behar da garai hartan galestarren kolonia bazegoela Chubut ibairen arroan, etorkizuneko euskal koloniaren iparraldean.

Hauxe izango zatekeen Patagoniako mapa Florencio Basalduaren ideiak aurrera joan balira.

Baina, zer iritzi diote gai honi itsasoaz haraindian? Euskal Herri zaharreko egoera jasanezina da askoren ustez: Karlisten porrotak Foruen galera ekarri du (ondorio negatiboen artean, espainiar armadan derrigorrezko soldaduska egin beharra dago eta hau Ameriketarako emigrazioa bultzatzeko faktore garrantzitsu bat da). Euskarak nekez jasaten ari da hizkuntz erromantzeen aurreratzea. Liberalismoaren ideia berriak sartzen ari dira boteretsu euskal lurralde kontserbadoreetan...


Adema Zaldubik , Baionako kalonje ospetsu, erraten du: "Qui sait? Tandis qu’ici, aux deux versants des Pyrénées, tant de Basques se résignent trop aisément à l’extinction de leur nationalité, le même peuple se reproduira peut-être bientôt plus grand qu’il ne le fut jamais sur les plages libres que lui offre l’Amérique"

Sabino Aranak, Euskal nazionalismoaren sortzailea, ondoko hau diño 1894ean: "Nosotros, los euskerianos, debemos saber que la Patria se mide por la raza, la historia, las leyes, las costumbres, el carácter y la lengua, y que esta Euskeria nuestra podría ser tan Euskeria, asentada en las estribaciones occidentales del Pirineo y en el Golfo de Bizkaya, como trasladada a una isla del Pacífico o a las costas de los Grandes Lagos africanos"

Harrigarria da Aranak Argentinari buruz ezer ez esaterik, jakinda ere garai hartan milaka euskaldunen helburu dela. Agian, horren arrazoia , Aranaren izpiritu antikolonialistan bilatu behar da zeren eta, jarraian, hurrengoa eransten duen: "Mientras existan familias indígenas en los archipiélagos y en los extensísimos territorios del continente americano, a ellas pertenecen unos y otros y no a los europeos, que se los han usurpado a aquellas pobres gentes" Horrelakoak zizkion hamaika aldiz iraindurik izan den Sabinok!

Informazio gehiagorako jo Kepa Altonagaren ondoko lan interesgarrira Daniel Lizarralde medikuaren Moskorrak (1899) eta Florentzio Basalduaren Argentinako Euskal Herri Berria

LOS VASCOS EN LA PATAGONIA. ESKAL BERRIA

Era el año 1897 y hacia poco que el general Julio A. Roca había terminado triunfalmente la Conquista del Desierto, campaña militar contra los indios patagónicos -mapuches y tehuelches-

El vasco Florencio de Basaldúa (Bilbao, 1853), amigo personal del general Roca, aventurero, emprendedor y utópico, le hace una sorprendente propuesta: crear una nueva Vasconia en tierras argentinas. Sugiere un nombre -Eskal Berri-, indica su posible situación -entre los paralelos 44º30' y 47º30'- e, incluso, señala las localizaciones de algunas de las futuras poblaciones.


Mapa de la colonia vasca que Florencio Basaldúa propone en 1897 al presidente de la República Argentina, Julio A. Roca. Se pueden identificar en él localizaciones como: Bilbao, Donostia y Baiona (en la costa), Orduña, Pamplona y Vitoria (en el interior), Ibañeta, puerto que cruza los Andes...


La idea de Basaldúa es llevar unas 10.000 familias vascas a la nueva colonia en tres años. Sus objetivos son, por una parte, alejar a esos vascos de la tiranía española y francesa y, por otra, preparar la independencia Vasco europeo, al igual que lo estaban haciendo los polacos e irlandeses de Norteamérica.

Merece la pena recordar que para entonces ya existía una colonia de galeses en la cuenca del río Chubut, al N de la futura colonia vasca.

Este podía haber sido el mapa de la Patagonia si hubiera prosperado la idea de Florencio de Basaldúa.

Pero ¿que se pensaba en el País Vasco sobre esta posibilidad? En la vieja Euskal Herria eran cada vez más las voces que hablaban de una situación inaguantable: pérdida de los Fueros tras la derrota carlista (lo que trajo como consecuencia, entre otras, que los vascos tuvieran que realizar de forma obligatoria el servicio militar en el ejército español; el euskera, el idioma de los vascos, era incapaz de resisitir el avance de las lenguas romances; las nuevas ideas liberales se iban abriendo camino en el conservador solar vasco...

Adema Zaldubi , prestigioso canónigo de Baiona, exclama: "Qui sait? Tandis qu’ici, aux deux versants des Pyrénées, tant de Basques se résignent trop aisément à l’extinction de leur nationalité, le même peuple se reproduira peut-être bientôt plus grand qu’il ne le fut jamais sur les plages libres que lui offre l’Amérique"

Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, dice en 1894: "Nosotros, los euskerianos, debemos saber que la Patria se mide por la raza, la historia, las leyes, las costumbres, el carácter y la lengua, y que esta Euskeria nuestra podría ser tan Euskeria, asentada en las estribaciones occidentales del Pirineo y en el Golfo de Bizkaya, como trasladada a una isla del Pacífico o a las costas de los Grandes Lagos africanos"

Es sorprendente que Arana no haga mención a Argentina, destino de decenas de miles de emigrantes vascos en esa época. Tal vez se lo impida su vivo espíritu anticolonialista porque, a continuación, añade: "Mientras existan familias indígenas en los archipiélagos y en los extensísimos territorios del continente americano, a ellas pertenecen unos y otros y no a los europeos, que se los han usurpado a aquellas pobres gentes" Cosas del mil veces injuriado Sabino Arana.

Se puede ampliar información sobre este tema en el interesante artículo de Kepa Altonaga Daniel Lizarralde medikuaren Moskorrak (1899) eta Florentzio Basalduaren Argentinako Euskal Herri Berria

LOS INDIOS HUITOTOS EN LA PRENSA ESPAÑOLA

"Cuando, el último día de agosto de 1910, Roger Casement llegó a Iquitos después de seis semanas y pico de viaje agotador que los trasladó a él y a los miembros de la Comisión desde Inglaterra hasta el corazón de la Amazonía..." (fragmento de El sueño del celta de Mario Vargas Llosa)...los lectores del periódico de Barcelona La Vanguardia ya conocían la situación que los británicos encontrarían allí. En efecto, este periódico catalán había publicado un par de meses antes, el 16 de Junio de 1910, y bajo el título Obra Humanitaria un artículo del vicepresidente de la Sociedad Libre de Estudios Americanistas, Enrique Deschamps sobre el tema del maltrato a los indígenas de la Amazonía. El núcleo de ese artículo estaba constituido por la denuncia de un, todavía, liberal Ramiro de Maeztu a la explotación de los indios huitotos (uitotos, witotos o güitotos) por la compañía cauchera inglesa Peruvian Amazon Company. Leamos un fragmento de esa denuncia: "...Se obliga a los indios a entregar cada día tantos kilos de caucho. Cada capataz es ayudado por una patrulla de hombres armados, que en algunas secciones no pasan de cinco y en otras no bajan de ochenta. Y si los indios no entregan cada diez días la cantidad señalada, son unas veces azotados, otras mutilados y otras fusilados. Adviértase que aquellos indios «huitotos» son sencillos, hospitalarios, incapaces de organizarse para ninguna clase de oposición y de protesta y, por añadidura, carecen de armamentos..." El citado artículo se puede leer completo en la magnífica hemeroteca virtual de La Vanguardia.

LOS CAUCHEROS DEL PUTUMAYO (PERÚ) Y DEL CONGO BELGA




Estas dos fotografías de principios de siglo XX nos muestran imágenes sorprendentemente similares.
Todos son recolectores de caucho, ninguno de ellos es blanco, ninguno de ellos habla una lengua europea o cree en un dios único y todopoderoso: son salvajes. Es posible que, incluso, hayan practicado el canibalismo.

Unos son los pobladores originarios de esa zona del Perú en la que viven, a orillas del río Putumayo (tal vez sean huitotos, ocainas, andoles, boras, muinanes, monuyas o rezígaros).

Los otros son los habitantes primigenios de las tierras bañadas por el río Congo africano (quizás sean bobangis, ntombas, batwas, basengeles o batendes).

A todos ellos se les ha encomendado la misión de civilizarse, de hablar lenguas europeas, de conocer la infinita bondad de su Salvador, de adquirir hábitos racionales de trabajo...
Para toda esa inmensa labor civilizadora el bondadoso blanco ha puesto a su disposición abnegados misioneros (que intentarán ganar sus almas para Dios) y ambiciosos hombres de negocio que harán que esos cuerpos salvajes trabajen extrayendo el preciado caucho de sus selvas.


Muchos son los escritores que han dedicado su genio a describir la tragedia que entre 1885 y 1908 arrasó la cuenca del Congo: Joseph Conrad, Mark Twain, Conan Doyle e, incluso, nuestro Bernardo Atxaga (Zazpi etxe Frantzian). Pocos han sido, sin embargo, los que se han ocupado de la tragedia que, aproximadamente en la misma época, se estaba desarrollando en la Amazonía peruana. Es evidente que el número de muertos marca la diferencia (de 5 a 10 millones en África frente a unos 100.000 en Ámerica) pero la barbarie de ambos procesos civilizadores fue muy similar.

Mario Vargas Llosa va a publicar el próximo 3 de Noviembre la novela "El sueño del celta" basada en la vida del irlandés Roger Casement. Este interesante personaje, actuando como cónsul inglés, tuvo el coraje de denunciar en su tiempo ambas situaciones, la del Congo y la del Putumayo.

Veamos que nos cuenta el excelente novelista (aunque blanquito civilizador) Vargas Llosa en esta nueva obra.

KATENERE, UN HÉROE DE LOS INDIOS BORAS

La historia del cacique bora Katenere queda escondida en la maraña de relatos que Vargas Llosa teje en "El sueño del celta".
Katenere es el protagonista de una rebelión contra la violencia que a principios del siglo XX estrangulaba física y mentalmente a los indígenas del Putumayo. Eran los tiempos del caucho. El cacique bora asesinó a Bartolomé Zumaeta -pariente del todopoderoso rey del caucho Luis César Arana- por haber violado a su mujer. Robó los rifles de sus jefes y al frente de un pequeño grupo de su tribu se internó en la selva. Durante dos años no pudieron detenerlo. Después llegaron su delación, tortura y asesinato, porque así suelen terminar las aventuras de los héroes del pueblo.

A pesar de ser el relato de la única rebelión indígena, ya sea en el Congo, ya en la Amazonía, de la novela, no ocupa ni una página completa:



"El joven cacique bora del lugar, llamado Katenere, una noche, apoyado por un grupito de su tribu, robó los rifles de los jefes y «racionales», asesinó a Bartolomé Zumaeta (pariente de Pablo Zumáeta), que en una borrachera había violado a su mujer, y se perdió en la selva. La Compañía puso precio a su cabeza. Varias expediciones salieron en su busca. Durante cerca de dos años no pudieron echarle mano. Por fin, una partida de cazadores, guiada por un indio delator, rodeó la choza donde estaba escondido Katenere con su mujer. El cacique logró escapar, pero la mujer fue capturada. El jefe Vásquez la violó él mismo, en público, y la puso en el cepo sin agua ni alimento. La tuvo así varios días. De tanto en tanto, la hacía azotar. Finalmente, una noche, el cacique apareció. Sin duda había espiado las torturas de su mujer desde la espesura. Cruzó el descampado, tiró la carabina que llevaba y fue a arrodillarse en actitud sumisa junto al cepo donde su esposa agonizaba o ya estaba muerta. Vásquez ordenó a gritos a los «racionales» que no le dispararan. El mismo le sacó los ojos a Katenere con un alambre. Luego lo hizo quemar vivo, junto con la mujer, ante los indígenas de los alrededores formados en ronda" (El sueño del celta, pág 221) .
Según parece los consumidores de narraciones literarias (o cinematográficas) prefieren héroes cercanos con los que identificarse y los creadores... se los dan.

Esta tendencia, que llega al paroxismo en las narraciones cinematográficas estadounidenses, está bastante generalizada.

En la reciente película de la directora española Icíar Bollaín, También la lluvia, un forzado happy end roba el protagonismo heroico al indígena encarnado por Juan Carlos Aduviri, Daniel (en representación de todo el pueblo boliviano de Cochabamba). El guión le obliga a rcompartir el papel de héroe con Costa, el cineasta español interpretado por Luis Tosar.

LOS INDIOS MAPUCHES Y LOS VASCOS

Cuando en nuestra infancia -en el País Vasco- repetíamos una cantinela que hacía comer morokil (una especie de papilla espesa de harina de maíz a la que se añadía leche caliente) a los indios mapuche, nos imaginábamos alguna de esas tribus indias que continuamente veíamos en las películas norteamericanas del Oeste. Indios como los sioux, apaches o comanches que luchaban contra el Séptimo de Caballería y que siempre perdían sus batallas.
Luego en el colegio nos hablaron de La Araucana, obra escrita en el siglo XVI por Alonso de Ercilla, de origen vasco (la torre de sus antepasados aún se mantiene en pie en el puerto de Bermeo), donde se describía la lucha entre españoles e indios americanos.
En ambos casos se hacía referencia al pueblo mapuche sin que tuviéramos idea de dónde situarlo y sin conocer nada de su historia.

Hoy encontramos otro sorprendente nexo de unión entre mapuches y vascos en la lucha del anarquista Ásel Luzárraga, encarcelado en Chile. Entre otros muchos sitios en la red, podemos leer aquí la transcripción de la entrevista que el activista vasco concedió al periódico anarquista El Surco en marzo de este año.

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Por nuestro lado, en el viaje por el N de Chile habíamos oído hablar con admiración de la lucha actual de los mapuches en defensa de su supervivencia como nación. En San Pedro de Atacama hablaban con escepticismo de las reivindicaciones aymara (más al N) y las contraponían a las de los mapuches: “ellos si están haciendo bien las cosas”.
Luego el terremoto del 3 de marzo, al hacer impracticables las rutas al S de Santiago nos impidió visitar su actual territorio en los alrededores del río Bio Bio. Sin embargo, fuimos oyendo de ellos en nuestro camino hacia Ushuaia..

Nos hablaron de que ya en el siglo XVIII los mapuches habían desbordado su hábitat originario (centro-sur de Chile) y se habían extendido hacia el E de la Cordillera andina. En 1750 los mapuches ya influían en las poblaciones indígenas patagónicas de la Argentina actual, no sólo mediante la generalización del uso de su lengua el mapudungun, sino en la extensión de algunas de sus prácticas económicas (cultivos, metalurgia, técnicas textiles...) y religiosas.


El proceso de araucanización (o mapuchización) de la Patagonia argentina se profundizó en el siglo XIX como consecuencia de la emigración de fuertes contingentes mapuches que huían de la violencia en los años posteriores a la independencia chilena.

Hoy la población mapuche, fundamentalmente urbana, mantiene vínculos con sus comunidades de origen y reclama el reconocimiento de su cultura y territorio. Algunas de sus organizaciones reclaman el derecho de autodeterminación como pueblo, reconocido en la Carta de Naciones Unidas. Territorio reivindicado por el pueblo mapuche.

Merece la pena entrar en alguna de sus páginas como http://www.mapuexpress.net/ y conocer sus inquietudes y reivindicaciones.

Por otro lado, volviendo a aquella obra literaria que no leimos en la juventud, La Araucana, hay que reconocerla como un gran poema épico que ningún mapuche debería dejar de leer. Los ingleses la consideran el mayor canto épico sobre la Conquista española, Voltaire encuentra en ella elementos de la Ilíada homérica y todos reconocen como hecho insólito el amor y la admiración que un español de la época de la Conquista, Alonso de Ercilla, tenía para con sus enemigos, los araucanos.

Prólogo del propio de Ercilla
"...Y si a alguno le pareciera que me muestro algo inclinado a la
parte de los araucanos, tratando sus cosas y valentías más extendidamente
de lo que para bárbaros se requiere, si queremos mirar su crianza,
costumbres, modos de guerra y ejercicio de ella, veremos que muchos
no les dan hecho ventaja, y que son pocos los que con tan gran constancia
y firmeza han defendido su tierra contra tan fieros enemigos como son
los españoles..."

Se puede disfrutar de esta epopeya mapuche en este texto de La Araucana comentado por el escritor chileno Carlos Ruiz-Tagle.

Ahora, afortunadamente, también se escribe en mapudungun, lengua mapuche:
Poema del escritor mapuche-chileno Lionel Lienlaf. La palabra huinca-winka se refiere a los conquistadores españoles (nuevos incas para los mapuches).

GENOCIDIO DE LOS INDIOS EN ARGENTINA

Es conocido el genocidio llevado a cabo por los españoles contra la población indígena americana de forma consciente (esclavizaron, maltrataron y asesinaron) e inconsciente (propagaron enfermedades para las que los indígenas no tenían defensas). No hay atenuantes. La historia ha juzgado y considerado culpables a reyes, obispos, soldados, sacerdotes, comerciantes y demás ralea. Sólo faltan el reconocimiento y la reparación.

Lo que no es tan conocido (al menos en estos pagos peninsulares) es la actuación de los criollos, los americanos nuevos, los descendientes de los conquistadores, una vez que consiguieron liberarse de la Corona española.

Ahora que se festeja en varios países sudamericanos el segundo centenario de su independencia y se celebran las hazañas de los Libertadores, conviene mirar atrás de forma crítica y considerar el comportamiento de esas burguesías y oligarquías criollas, hijas de los postulados vanguardistas de la Revolución Francesa en su relación con la población indígena. Y, en ese análisis, no salen bien paradas.

Veamos el caso argentino.
La zona que heredaron esos nuevos americanos era prácticamente un corredor que desde el Mar del Plata se dirigía hacia el NO hasta llegar a la cordillera de los Andes. El corredor englobaba las ciudades de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Tucumán... Quedaban al NE el Chaco y al S la inmensa Patagonia, ambas regiones con una importante población indígena.
Argentina en 1881

La actuación del nuevo poder fue bien distinta en ambas zonas.
El Chaco, lindante con regiones de clima adecuado para las grandes plantaciones de caña de azúcar o algodón (necesitadas de mucha mano de obra), se convirtió en suministradora de trabajadores indígenas. En esta región se respetó la vida de la población originaria y se la hizo trabajar en las rentables explotaciones en condiciones de semiesclavitud.

La Patagonia, sin embargo, no era apta para ese tipo de explotación. Allí lo rentable era la ganadería intensiva con poca mano de obra. El indígena empezó a molestar. La reducción de sus campos de caza les llevó a luchar entre ellos y a cazar el ganado de los terratenientes (caballos, ovejas -para ellos el guanaco blanco- ...) y se decidió su exterminio. La empresa fue llevado a cabo sin compasión y de forma exitosa: no quedan apenas indígenas en la Patagonia argentina.

En mayo de 1832 el general Rosas comienza su primera incursión hacia el suroeste, en dirección a las provincias patagónicas de Río Negro y Neuquén con la intención de aniquilar a los indios puelches y ranqueles. Cuatro meses más tarde el diario de Buenos Aires la "Gaceta Mercantil", daba a conocer los resultados de la breve campaña: "3.200 indios muertos, 1.200 prisioneros de ambos sexos". La campaña se cerró con más de 10.000 indígenas muertos.

General Rosas. Palermo (Buenos Aires)

Durante esa época el científico inglés Charles Darwin, investigaba en tierras patagónicas y al enterarse de las incursiones contra los indios escribió: Siéntese profunda melancolía al pensar en la rapidez con que los indios han desaparecido ante los invasores. Aquí todos están convencidos de que ésta es la más justa de las guerras. ¿Quién podría creer que se cometan tantas atrocidades en un país cristiano y civilizado? Creo que dentro de medio siglo no habrá ni un solo indio salvaje al norte del Río Negro” (del libro” Viaje de un Naturalista Alrededor del mundo”)


En 1879 el general Roca inicia una expedición conocida como la Conquista del Desierto que terminará con un clamoroso éxito. Su informe al Congreso dice: “14.172 indios fueron reducidos, muertos o prisioneros (algunos historiadores elevan esa cifra a 35.000) Seiscientos indígenas fueron enviados a la zafra en Tucumán. Los prisioneros de guerra fueron incorporados al Ejército y la Marina para cumplir un servicio de seis años, mientras que las mujeres y los niños se distribuyeron entre las familias que los solicitaban (para servicios domésticos o adopción forzada) a través de la Sociedad de Beneficencia”

General Roca. Buenos Aires.

Otras campañas se desarrollaron más al S, con la connivencia de los países más civilizados:
En 1882 el periódico londinense Daily News publicó un reportaje sobre las posibilidades económicas de Tierra del Fuego:
Se piensa que la Tierra del Fuego sería adecuada para ganadería, pero el único problema en este plan es que, según parece, sería necesario exterminar a los fueguinos (shelk’nam u ona)..."

La introducción de las estancias ovejeras creó fuertes conflictos entre los nativos y los colonos europeos.. Las grandes compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada shelk'nam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas.

Los shelk’nam también eran molestos para las compañías mineras e iniciaron su exterminio . En la matanza destacó la figura del oligarca rumano Julio Popper que persiguió, mató y robó las pertenencias de los indígenas y exhibió sus hazañas en un álbum fotográfico.

Julio Popper y alguno de sus hombres con los indios que acaban de cazar.

El pensamiento anti-indio se hizo doctrina oficial en la Argentina del siglo XX, justificando el genocidio, el destierro y el saqueo. En un libro de geografía, aprobado como texto escolar por el Ministerio de Educación, y escrito en 1926 por el profesor Eduardo Acevedo Díaz, se podía leer “La Republica Argentina no necesita de sus indios. Las razones sentimentales que aconsejan su protección son contrarias a las conveniencias nacionales"

LOS INDIOS YÁMANAS (YAGANES) DEL SUR

Holaxe hiltzen dira
Antzinako hitzak:
Elur malutak bezala,
Airean zalantza eginez
Instant batez, eta lurrera eroriz
Kexurik isuri gabe.
Esan beharko nuke: ixil ixilik.


(Así mueren
las palabras antiguas:
como copos de nieve
que tras dudar en el aire
caen al suelo
sin un lamento.
Debería decir: callando.)


Bernardo Atxaga

El yámana, yagán o yaghan, la lengua del pueblo que habita(ba) las costas del Canal Beagle, al Sur de Tierra de Fuego está a punto de desparecer. Sólo queda una hablante, Cristina Calderón, nacida hace 82 años en Villa Ukika, junto a Puerto Williams, en la isla Navarino, Chile.
Una lengua más que desaparece. Se dirá que los propios yámanas dejaron de enseñarla a sus hijos. Es cierto. Sin embargo, todos sabemos que las formas de imposición de las culturas dominantes son difícilmente evitables sin caer en la marginación económica y social.
40.000 palabra yámanas no volverán a ser pronunciadas nunca más, 40.000 palabras antiguas desaparecerán como los copos de nieve de los que habla Atxaga.
No se volverán a pronunciar aquellas palabras que el capitán Fitz Roy recogiera en las costas fueginas, ante el escepticismo de Darwin, durante su viaje en el Beagle alrededor del mundo: telkh (ojos), nol (nariz) o uf'fe'are' (boca)
Ni tampoco se oirá mamihlapinatapai que según dicen quiere significar una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar. (Por cierto, los representantes de las culturales superiores haciendo gala de su reconocido infantilismo han tenido la ocurrencia de colocar esta palabra en el famoso libro de records como la palabra más concisa del mundo)


Cristina Calderón, última yagán. Museo yámana de Ushuaia.

Cristina Zárraga, nieta de Cristina Calderón, recoge testimonios de la cultura yámana.

Fotografías de otros tiempos. Museo yámana.













Los yámana llamaban alakaluf a los kawéskar, sus vecinos del NO, y ona a los del N, los shelk'nam.
Los del extremo oriental, los mánekenk, eran llamados haush por los shelk'nam.
El doble nombre yámana/ yagán viene del siglo XIX. Los misioneros ingleses que llegaron a la zona en ese siglo (entre ellos Thomas Bridges) decidieron llamarles yaganes porque yámana significa hombre (individuo masculino). Los propios yámanas aceptaron esa nueva denominación.

LOS INDIOS PATAGONES ERAN TEHUELCHES

Es el año 1520. La expedición de Magallanes navega hacia el S buscando un paso hacia el nuevo océano. La tierra, cada vez más árida, y el frío hacen que sus hombres le exijan el inmediato regreso a casa. Magallanes decide hacer un alto en Puerto San Julián para pasar el invierno y allí se produce el primer contacto del hombre blanco con los aborígenes de lo que ahora es Argentina. El cronista Antonio Pigafetta los describe como "gigantes" y les da el nombre de patagones.

Eran individuos de la etnia tehuelche, nombre que utilizaban sus vecinos mapuches para denominarlos, "gente hostil" en mapudungun (lengua mapuche)



Fronteras y territorios indígenas hacia 1860. (Del libro La Argentina aborigen de Raúl Mandrini)

Tehuelches septentrionales o pampas


Pocos restos quedan de los tehuelches en Puerto San Julián o en Península Valdés aún cuando llegaron a dominar todo el territorio patagónico. Muchos de ellos sucumbieron en los primeros contactos con los españoles consumidos por enfermedades para las que no tenían defensas. Posteriormente, ya en el siglo XVIII y principios del XIX, sufrieron una intensa mapuchización: la etnia mapuche dominó grandes zonas de la Patagonia argentina huyendo de la represión que sufría en sus territorios del centro-sur de Chile. Por último, a partir de mediados del siglo XIX, la política genocida del recién independizado Estado argentino hizo que prácticamente desparecieran.

Dice la Wikipedia: "En Chubut (provincia en la que se encuentra Península Valdés) se hallan las reservas de El Chalía y de Loma Redonda . El 17,65% de ellos son bilingües castellano-mapudungun (lengua mapuche) y el resto hablan castellano. El censo 1991 sólo reportó dos ancianas con recuerdos de la lengua tehuelche.
En la Provincia del Chubut existen grupos mestizos de mapuches y tehuelches muy mapuchizados y que se denominan mapuches-tehuelches"


Los patagones (nombre europeo) o tehuelches (nombre mapuche) han desaparecido. Recordemos, al menos, como se llamaban a ellos mismos en tsonek su lengua: Los meridionales, Aonikenk y los septentrionales, Günün-a-küna.

GALESES EN LA PATAGONIA. PENÍNSULA DE VALDÉS (I)

En los alrededores de Península Valdés nos encontramos con una inusual toponimia: Puerto Madryn, Trelew, Rawson, Gayman...
Nos dicen que a mediados del siglo XIX nacionalistas galeses se acercaron a esta zona y tuvieron la utópica idea de asentar aquí una Nueva Gales. Repetimos la historia tal y como nos la cuentan. Tiempo habrá después de separar polvo y paja y acercarnos a la realidad.
“En 1865 representantes del nacionalismo galés visitan estas tierras y, con el permiso del gobierno argentino, deciden que podría ser un lugar adecuado para que una comunidd galesa se asentara en ellas. Las razones para esta emigración eran las duras condiciones de vida de los galeses en Gran Bretaña bajo la represión de las autoridades de Londres (sic). La idea inicial era que los primeros colonizadores de la región ( y, por tanto, de la Patagonia) fueran agricultores. Parece que éstos no lo vieron claro y, al final, fueron mineros galeses los que se animaron”
Es fácil imaginar las dificultades con que se encontrarían estos mineros, sin experiencia en las labores agrícolas, en este entorno hostil. La cuestión es que durante años subsistió aquí una colonia galesa, que hablaba su lengua céltica, que a mediados del siglo XX todavía un 25% de la población hablaba esa lengua y que, aún ahora, es posible encontrar ciudadanos, pocos, que la hablan. Aquí información algo menos romántica.
No estábamos nosotros por buscar extrañas lenguas europeas en la Patagonia (de hecho pasamos delante de un restaurante llamado Taska Beltza sin entrar en él) y tomamos como base el hostal El Retorno en Puerto Madryn (difícil encontrar gente más agradable y hospitalaria), para disfrutar de la fauna de Península Valdés y su entorno.



Puerto Madryn
Rawson
Martxoak 7



FAUNA EN PENINSULA VALDÉS (I). PUNTA TOMBO

A unos 100 Km. al S de Trelew, Punta Tombo es el mayor asentamiento continental de los pingüinos de Magallanes: cerca de un millón de ejemplares. El macho excava un nido en la tierra y espera que sea del agrado de alguna hembra con la que aparearse.

Pingüino custodiando su nido

Las crías, en su mayoría, ya han emigrado hacia el N, hacia las costas brasileñas. En Marzo sólo quedan algunas rezagadas







Los pingüinos miran con curiosidad a los extraños ladeando alternativamente su cabeza para verlos mejor ya que los ojos situados en la parte lateral de su cabeza no les permiten tener una visión esteoroscópica.



Cormorán roquero (Phalacrocorax magellanicus)

Cuis amamantando a sus crías



Guanaco
Martxoak 7

LOS INDIOS ATACAMEÑOS CONTRA INCAS Y ESPAÑOLES

El atacameño sufrió primero el ímpetu del Inca y luego sucumbió ante el español. Una historia repetida.
Su lengua, el kunza, se mantiene en unas pocas palabras que utilizan ocasionalmente y en los topónimos. Las atacameñas que regentan los parques naturales de la zona nos dicen que sus abuelos hablaban kunza pero que ellas sólo conocen algunas palabras: saira, lluvia; lickan, pueblo; cabur, montaña; solor, flamenco...
A un cuarto de hora andando desde San Pedro están las ruinas de la ciudad preincaica de Quitor. Situada en una colina, dominando el valle fluvial del Río Grande, cedió ante el ataque de Pedro de Valdivia y sus aliados indios.

Ruinas de Quitor y oasis de San Pedro de Atacama

Es evidente que en estas desoladas tierras los pocos españoles que aquí llegaban no hubieran podido someter a estos pueblos sin la ayuda de otros indígenas (“ciento cincuenta y tres hombres y dos clérigos, los ciento y cinco de a caballo y cuarenta y ocho de a pie, más el millar de indios de servicio, cuyo lento andar por la carga del bagaje determinaba el ritmo del avance al entrar al vasto y temible Despoblado de Atacama, ardiente de día y gélido en la noche...")

Más al N, los aymaras, a pesar de haber sufrido más la presión del quechua incaico, mantienen su lengua.

Otsailak 26

lunes, 27 de junio de 2011

LA CASA VERDE DE LOS AGUARUNAS Y HUAMBISAS

Si viajar es trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante (según la R.A.E), es indudable que la lectura de ciertos libros permite viajes -mentales- tan interesantes como algunos físicos. Este es el caso de la novela La casa verde de Mario Vargas Llosa publicada hace ya más de 40 años, en 1966.
El azar ha hecho que caiga en mis manos ese libro, ya viejo y destartalado por el uso. Vuelvo a leer las peripecias de sus personajes que me llevan a dos escenarios casi míticos:
a) la ciudad peruana de Piura, azotada continuamente por un viento que trae arena del desierto, y el prostíbulo la Casa Verde situado a sus afueras.
b) la cuenca del Marañon, región selvática de la Alta Amazonia, situada entre Perú, Ecuador y Brasil.

Aguarunas Huambisas

Escenarios de La casa verde

En el segundo escenario, el de la cuenca amazónica peruana, aparecen como meros figurantes las poblaciones indígenas de la zona: huambisas, aguarunas, achules, muratos y shapras, todos ellas . emparentadas con los jíbaros. Estas etnias que aún sobreviven en la selva peruana son en la narración como el telón de fondo necesario para que los seres civilizados den rienda suelta a sus eternas pasiones de ambición, deseo, amor, amistad , odio...

Ellos, los indígenas, no hablan en la descripción de ese narrador desconocido que emplea Vargas Llosa en su novela, sino que gruñen, aúllan y escupen.

”Pero la interrumpieron unos gruñidos que habían brotado como si en la despensa hubiera oculto un animal que súbitamente enfurecido, se delataba aullando, roncando, ronroneando, chisporroteando ruidos altos y crujientes desde la oscuridad, en una especie de salvaje desafío...
¿Ves mamita? -dijo Bonifacia ¿No me has entendido mi pagano?”


Hay un evidente desprecio hacia esa lengua pagana hablada por los indígenas. Desprecio que no es mitigado por Vargas Llosa al no descubrirnos quién es el narrador de la historia y pretender que sea un narrador objetivo.

Bonifacia, la Selvática, la hablante de esa menospreciada lengua es, sin duda, uno de los personajes centrales de la novela. Arrancada de su tribu, los aguarunas, cuando era una niña es llevada a la Misión de las monjas de Santa María de Nieva. Un secuestro que también han sufrido decenas de otras niñas indígenas arrebatadas de sus familias con el objetivo de ser educadas y culturizadas, es decir, cristianizadas.

Uno de los diálogos entre los soldados que buscan a las niñas huidas de la misión es significativo:

-Mal hecho arrancarle así a sus criaturas. Me he soñado dos veces con ellas.
-Era por su bien, Chiquito. Para enseñarles a vestirse, a leer y a hablar en cristiano.
-¿O prefieres que se queden chunchas? -dijo el Oscuro.
-Y, además, les dan de comer y las vacunan, y duermen en camas-dijo el Pesado-
En Nieva viven como no han vivido nunca.
-Pero lejos de su gente -dijo el Chiquito-. ¿A ustedes no les dolería no ver más a la familia?
...
-Está muy bien que las culturicen -dijo el sargento-. Sólo que por qué a la fuerza.
...
-Y si ellos no quieren civilizarse, qué nos importa -dijo el Chiquito-. Cada uno con sus costumbres y a la mierda.
-Te compadeces de las criaturas porque no sabes cómo las tratan en sus pueblos -dijo el Oscuro-. A las recién nacidas les abren huecos en las narices, en la boca...


Estamos ante uno de los temas más interesantes que sugiere el libro: ¿Culturización? ¿De qué tipo?¿En qué condiciones?¿Quién la decide y controla?...
Aún hoy el debate está abierto

Siguiendo con la narración de la vida de Bonifacia, vemos que es expulsada de la misión por haber permitido la huida de varias de las pupilas y que se casa con el Sargento, otro de los personajes centrales de la novela. Cuando éste va la cárcel, Bonifacia se ve obligada a subsistir como prostituta en La Casa Verde.
Es decir, cuando los indígenas amazónicos abandonan su gran casa verde, la Selva, se ven forzados a sobrevivir en La Casa Verde, ese gran lupanar -casa-de-putas que la civilización tiene preparado para ellos.
Ésta podría ser una de las lecturas de esta gran novela.

La novela nos presenta a aguarunas y a huambisas enfrentados y manipulados por los traficantes de caucho. Son los años 40 y ese material tiene un importante valor estratégico en un mundo que se desangra en una guerra mundial.

Ahora, ya en el siglo XXI los territorios de estas comunidades son codiciados por su riqueza en gas y petróleo. Ello ha hecho que estos pueblos se unan en defensa de su tierra y hayan tenido fuertes enfrentamientos con las fuerzas policiales.


En Junio de 2009 las comunidades indígenas realizaron bloqueos de carreteras en protesta por varios decretos que permitirían a las grandes empresas multinacionales a usar sus territorios para realizar explotaciones mineras. La intervención policial originó la llamada masacre de Bagua en la que murieron decenas de policías y campesinos.

viernes, 24 de junio de 2011

TZOTZIL, CHOL Y TZELTAL, LENGUAS MAYAS EN PELIGRO

Cuando abandonamos el estado de Yucatán dejamos de oir el maya yucateca y otros idiomas-isla de la misma familia mayense ocupan su lugar en el inmenso océano del español.
En Palenque (Chiapas) tenemos las primeras noticias sobre el chol y el tzeltal. que también se hablan en el estado de Campeche que acabamos de atravesar. Un chaval, guía en las espectaculares ruinas de Palenque, nos dice que, además de inglés y japonés, habla chol y tzeltal, lenguas respectivas de su padre y madre. En las cercanas cascadas de Agua Azul nos dicen que hablan tzeltal.
Al llegar al chiapaneco San Cristobal de las Casas empezamos a oir el tzotzil.

El chol es hablado por unas 130 mil personas en Chiapas. Los parientes más cercanos de esta lengua son las de la rama tzeltalana, el tzotzil y el tzeltal, ambas habladas en Chiapas por poblaciones grandes y estables o crecientes (265.000 para el tzotzil y 215.000 para el tzeltal). El tzotzil y el tzeltal tienen una gran cantidad de hablantes monolingües.


Distribución actual de las lenguas mayas
Cerca de San Cristobal, en Zinacantán, una familia que fabrica artesanalmente telas para una cooperativa local, nos enseña su casa. Una de las hijas nos permite grabarle hablando en su idioma, el tzotzil.



Mujeres mayas en Zinacantán
Desde tercero de primaria a sexto se enseña en tzotzil en la escuela.
Cuaderno escolar de una niña tzotzil de San Juan Chamula


Sin embargo, la enseñanza en México no es obligatoria (los padres pueden aducir que necesitan la ayuda de sus hijos) ni gratuita (la matrícula es cara y algunas familias no tienen el dinero necesario para comprar los uniformes o el material escolar). Esta niña de 13 años nunca ha ido a la escuela...
Niña haciendo tortillas de maíz en Zinacantán