miércoles, 22 de junio de 2011

EL TRANSPORTE EN CUBA

Estamos en el pequeño pueblo de Playa Larga en Bahía de Cochinos. Después de la excursión ornitológica de la mañana en la Ciénaga de Zapata hemos decidido ir a Boca Guamá a ver cocodrilos. 10 km y sin coche.
Nos acercamos al "entronque" un cruce de carreteras donde hay bastantes personas esperando transporte en el "embarcadero"
"¿Cuándo pasa la guagua a Guamá?'" preguntamos.
Miradas de extrañeza y respuestas resignadas:
"Quién lo sabe? Yo llevo 1h esperando"
Un personaje vestido totalmenbte de amarillo, "el amarillo", se nos acerca y nos dice que tenemos que darle un peso cada uno (unos 3 céntimos de euro) para que nos ubique en algún transporte. No le hacemos caso. Los de la parada le vacilan "Pedrito, no te hacen caso". Enseña su carnet y, en efecto, él se encarga de organizar el transporte en esa parada. Él para autobuses, coches del estado (matrícula azul), camiones etc. para ir acomodando a los pasajeros.
Pasa un coche de algún representante del pueblo y no para. Se oyen comentarios en voz alta:
"Él, que tendría que dar ejemplo..."
"Esto está como siempre. Dicen que van a arreglarlo y no hacen nada"
"En mi zona todavía no han puesto el Círculo de niños (guardería) y eso que tienen dinero de la Junta de Andalucía"
El transporte es uno de los principales problemas de Cuba. Es difícil oirles quejarse de la sanidad o de la enseñanza. Están satisfechos con esos servicios básicos pero no con el transporte.


Un tibio amanecer en La Habana habíamos visto cientos, tal vez miles, de cubanos esperando su medio de transporte en grandes grupos distribuidos por las paradas. Montaban disciplinadamente en autobuses, microbuses, camiones, carros tirados por caballos (piqueras)...Pocos son los que se mueven en vehículos utilitarios.
La imagen se repite todos los atardeceres. Autobuses y camiones pasan sin poder recoger a los centenares de trabajadores que intentan volver a sus casas.
Nosotros viajamos en los autobuses VIAZUL que pasan mediovacíos, con un aire acondicionado helador, ante la gente que levanta billetes convertibles en un intento vano de pararlos.
Sin embargo, el movimiento del turista que no ha optado por alquilar un automóvil (60 CUC/día) no es tampoco fácil.
Hace un par de años se podía acceder a los viajes de la compañía ASTRO que reservaba 2/4 plazas para los turistas en sus más variados y frecuentes itinerarios.
Ahora sólo nos queda VIAZUL, la vanguardia del transporte en Cuba (también lo cogen cubanos pagando en divisas)
Aún así, los chóferes de esta compañía, vestidos como comandantes de avión comercial, llevan un ritmo cubano: cogen a amigos/as en cualquier lado, paran a comprar fruta, paran a tomarse un café, no dan tickets en ocasiones (se embolsan las divisas).
Otra alternativa son los taxis oficiales, bastante fiables pero escasos y casi siempre con necesidad de negociar la tarifa. Preferibles, sin embargo, a las "máquinas", coches de antes de 1959, muchos de ellos sin permiso y, por tanto, con tarifas libres. Sus conductores sobornan a la policía para que les deje funcionar:
"¿Habeís visto la señal que le he hecho al policía?. Luego, a la vuelta, le traeré pan y un "pomo" de algún refresco"
Estos "taxistas" suelen ser críticos con el régimen. "No nos dan licencias" "No nos permiten comprar coches posteriores a 1959" Como curiosidad nos informan que una "máquina" puede costar unos 6000 dólares.

Los coches posteriores a la revolución no se pueden vender y si se hace, bajo cuerda, la propiedad sigue siendo del primitivo propietario. Por un Lada de 31 años en buen estado se piden 10.000 dólares.
Alternativas más folklóricas para recorridos cortos son los cocotaxis (isocarros camuflados, de color amarillo, muy aireados y un tanto peligrosos) y los bicitaxis. Alguno de ellos nos llevó junto con las mochilas (160 kg, la mitad míos) a una velocidad de vértigo hasta una estación de autobuses.
En definitiva, el cubano lleva con resignación el problema del transporte. No le queda otra.

Por otro lado, el turismo individual se ve restringido y dificultado frente al turismo organizado. El régimen prefiere que miles de extranjeros se alojen en los grandes centros hoteleros de Varadero o los diferentes cayos, alejados de la población cubana y pasen allí sus vacaciones.
Los propietarios de las casas particulares, por ejemplo, nos comentan que no aparecen en ninguna web oficial.

(2009-11-10)

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